La historia del teatro mexicano se revive en la Antigua Casona de Xicoténcatl
Francisco Hernández Ramos ofrece un recorrido por el teatro del siglo XIX al XX
En la Antigua Casona de Xicoténcatl, ubicada en la Ciudad de México, el director y dramaturgo Francisco Hernández Ramos presentó una tertulia literaria en la que trazó la evolución del teatro mexicano desde el siglo XIX hasta el siglo XX. La charla, celebrada el 20 de mayo de 2026, abordó hitos como el Teatro Coliseo virreinal, el impulso nacionalista durante Santa Anna, la influencia del emperador Maximiliano, y la transición hacia el teatro moderno y el absurdo, resaltando la importancia cultural de espacios como el Palacio de Bellas Artes.
Recorrido histórico por el teatro mexicano
De la época virreinal al impulso nacionalista
Francisco Hernández Ramos inició su exposición con el Teatro Coliseo, situado junto al Palacio Nacional, donde en tiempos virreinales se presentaban obras que incluso satirizaban a figuras como Napoleón y José Bonaparte. Según explicó, estas representaciones funcionaban como una forma de resistencia cultural antes de la independencia.
Durante el gobierno de Antonio López de Santa Anna, el teatro cobró gran relevancia como herramienta para fortalecer la identidad nacional. En ese contexto, Lorenzo de la Hidalga construyó el Teatro Nacional, con capacidad para 2,400 espectadores y palcos secretos, inaugurado con la obra Las paredes oyen de Juan Ruiz de Alarcón. Posteriormente, en 1844, se estrenó Don Juan Tenorio de José Zorrilla, pieza emblemática que perduró en el repertorio teatral del país.
Maximiliano y las nuevas influencias culturales
Con la llegada de Maximiliano de Habsburgo, el teatro mexicano abrió sus puertas a nuevas corrientes artísticas como el romanticismo, la ópera, el can-can y clásicos universales como las obras de William Shakespeare, incluyendo Hamlet. Este periodo también vio surgir la pastorela La noche más venturosa, que refleja la identidad mexicana, y la construcción de teatros emblemáticos como el Teatro Juárez en Guanajuato, considerado una joya arquitectónica del siglo XIX.
El siglo XX y la transición hacia el teatro moderno
El Palacio de Bellas Artes, considerado el teatro nacional de México, fue otro punto clave en la historia teatral del país. Inaugurado con la obra La verdad sospechosa de Juan Ruiz de Alarcón, se convirtió en sede de puestas en escena como Don Quijote de la Mancha, adaptada para niños por Salvador Novo. Hernández Ramos destacó que el escritor José Emilio Pacheco asistió a estas funciones en su infancia, experiencia que marcó su formación literaria.
El director lamentó que en la actualidad el Palacio de Bellas Artes ya no albergue obras teatrales, situación que ha contribuido a la desaparición de espacios culturales importantes como el Teatro Blanquita y el Manolo Fábregas.
Nuevos espacios y ruptura con la tradición española
En la primera mitad del siglo XX, figuras como Xavier Villaurrutia, Salvador Novo y Clementina Otero impulsaron la traducción y montaje de obras francesas y alemanas en el Teatro de Mesones 46, rompiendo con la tradición española dominante. Este movimiento abrió camino a teatros innovadores como el Teatro de Ulises y el Teatro Julio Castillo, también conocido como Teatro del Bosque, que transformaron la percepción y el gusto teatral en México.
La tertulia en la Antigua Casona de Xicoténcatl ofreció un recorrido detallado y ameno sobre la evolución del teatro en México, destacando su papel en la construcción de la identidad cultural nacional y la apertura a movimientos artísticos internacionales. Para conocer más sobre la historia del teatro y la cultura mexicana, el sitio oficial del Senado de la República ofrece recursos y eventos culturales que enriquecen este legado.
