Aumentan deportaciones de mexicanos desde EU a terceros países de Centroamérica
Más de 2,500 mexicanos han sido enviados a Guatemala y Honduras en 2026, generando tensiones diplomáticas
Durante 2026, Estados Unidos ha deportado a más de 2,500 mexicanos a países de Centroamérica, principalmente Guatemala y Honduras, en lugar de enviarlos directamente a México. Esta práctica, que busca dificultar el reingreso de migrantes a la frontera norte, ha provocado un aumento en las fricciones diplomáticas entre ambos países, que enfrentan un contexto de creciente tensión bilateral.
Deportaciones indirectas complican la relación México-Estados Unidos
Estados Unidos ha empleado a Guatemala y Honduras como destinos para la deportación de ciudadanos mexicanos, un cambio significativo en la política migratoria que se ha intensificado este año. Según datos oficiales, 2,284 mexicanos fueron enviados a Guatemala y al menos 282 a Honduras durante 2026, alejándolos de la frontera común con México, a pesar de que el gobierno mexicano ha reiterado su disposición para recibir a sus connacionales directamente.
Motivos oficiales y críticas a la estrategia
Las autoridades estadounidenses justifican esta medida con un enfoque disuasorio, argumentando que enviar a los migrantes más al sur dificulta que intenten cruzar nuevamente la frontera. Sin embargo, este argumento es cuestionado, pues Estados Unidos sigue realizando deportaciones directas hacia el centro y sur de México, lo que haría innecesario el uso de terceros países para separar a los migrantes de la frontera.
La estrategia coincide con un momento delicado en la relación bilateral, marcada por tensiones debido a señalamientos sobre tráfico de drogas, cancelaciones de visas, debates sobre soberanía nacional y denuncias por fallecimientos de migrantes bajo custodia de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas).
México reafirma su capacidad para recibir deportados
El gobierno mexicano ha señalado que cuenta con la infraestructura y los mecanismos para recibir a sus ciudadanos deportados, por lo que considera ilógica la decisión de enviarlos a países de Centroamérica. Esta situación añade presión y complejidad a la cooperación migratoria entre México y Estados Unidos, en un contexto donde ya existen múltiples desacuerdos y desafíos diplomáticos.
Analistas sugieren que, aunque no se ha confirmado que esta práctica sea una represalia directa, su uso podría formar parte de una herramienta para ejercer presión política sobre México en medio de la acumulación de tensiones.
La deportación indirecta de mexicanos a terceros países refleja un cambio sustancial en la política migratoria estadounidense, que afecta tanto a los migrantes como a la relación bilateral con México. Para profundizar en las estrategias migratorias y sus implicaciones internacionales, puede consultarse información oficial en la página del Gobierno de México.
