Canadá
Estados Unidos ha impuesto una nueva ola de aranceles a sus socios comerciales, pero Canadá logró quedar exento de la tarifa recíproca del 10% que la administración de Donald Trump aplicó este miércoles a diversas importaciones. Sin embargo, el alivio fue parcial: el país no pudo evitar el golpe del 25% sobre los automóviles extranjeros que ingresan a territorio estadounidense, medida que impacta especialmente en la ciudad de Windsor, Ontario, epicentro de la industria automotriz canadiense.
El anuncio se realizó en un acto en la Rosaleda de la Casa Blanca, donde Trump calificó el día como "la declaración de independencia económica americana". Durante su discurso, el presidente mencionó que los nuevos gravámenes buscan proteger la economía estadounidense de lo que considera "competencia desleal". No obstante, evitó hacer referencia directa a Canadá y México en la mayor parte de su intervención. A pesar de la exención en algunos aranceles, Canadá sigue sujeto a los impuestos sobre el acero y el aluminio, sectores clave en sus exportaciones a EE.UU.
Desde Ottawa, el primer ministro Mark Carney reaccionó con una postura firme. "Si bien hemos logrado mantener aspectos clave del comercio bilateral, los nuevos aranceles a los autos y los ya existentes sobre el acero y aluminio son inaceptables y perjudiciales para millones de canadienses", declaró en una breve comparecencia. Carney también advirtió sobre la posibilidad de futuras tarifas a productos estratégicos como la madera, los semiconductores y los fármacos.
Para hacer frente a la situación, el gobierno canadiense ha convocado a una reunión de emergencia con los primeros ministros provinciales, en la que se evaluarán posibles contramedidas. Se espera que el jueves se anuncien medidas en respuesta a las acciones de Washington.
Uno de los momentos más llamativos del evento fue cuando Trump presentó una tabla de países que enfrentarán aranceles más elevados por, según él, haber "saqueado" la economía estadounidense. En la lista figuraban China (34%), la Unión Europea (20%) y Vietnam (46%), pero no Canadá, lo que generó especulaciones sobre la posición del país en la estrategia comercial de Trump.
El mandatario también repitió sus críticas sobre el comercio con Canadá, asegurando que "Estados Unidos está subvencionando a su vecino con 200.000 millones de dólares al año". Sin embargo, según datos del Departamento de Comercio de EE.UU., el comercio bilateral en 2024 reflejó un déficit de 63.336 millones de dólares, una reducción del 1,5% respecto al año anterior, sin evidencia que respalde la cifra mencionada por Trump.
El impacto de los nuevos aranceles en la economía canadiense podría ser significativo, especialmente en el sector automotriz, que depende en gran medida de la exportación a EE.UU. Empresas, trabajadores y consumidores de ambos países están a la expectativa de los próximos pasos del gobierno canadiense y la posible escalada en la guerra comercial impulsada por Washington.
Fuente: El País